Miedo a desnudarse, a no ser buen amante, a ser un objeto sexual, a no tener el cuerpo perfecto?
Disfrutar y aceptar nuestro cuerpo es el primer paso para resolverlos, por definición, un complejo es una imagen mental, con una fuerte carga emocional que interfiere inconscientemente en los pensamientos y en la forma de actuar. Sexualmente, esta imagen afecta el comportamiento en la cama, así como también la imaginación y fantasía que se crea en torno a la intimidad.
Las mujeres continuamente reciben imágenes de distintos modelos de belleza y éxito, que bien podrían resumirse en uno: cuerpo esbelto y con perfectas “curvas”. Pero la realidad es que de todas las mujeres que sienten el anhelo de alcanzar esta imagen, sólo muy pocas pueden verdaderamente espejarse en el ideal estético.
El problema aparece cuando este deseo impide aceptar nuestro cuerpo, y hasta puede llegar a dificultar el placer en la cama.
¿Patito feo?
Reconciliarse con las imperfecciones del cuerpo no es tarea fácil, ni sencilla. Primero hay que sondear cuáles son las partes que más disgustan, para diferenciarlas y comenzar a trabajar específicamente sobre ellas. Si tenemos una pancita que nos preocupa, es posible sentir miedo a desnudarse en la cama (complejo del cuerpo perfecto), mientras que si preocupa la sensualidad (complejo a ser una buena amante), el comportamiento sexual es afectado de una manera distinta.
A continuación le contamos cuáles son los temores más comunes, y los primeros pasos para poder superarlos.
“Estoy muy gorda”
Las mujeres con esta sensación suelen meter la panza para adentro, sin poder concentrarse en la relación sexual. O prefieren siempre estar abajo, para que se note menos.
Un primer paso
El peso no debe impedirle disfrutar del sexo: cada mujer es particularmente hermosa, y su pareja es consciente de la belleza que la caracteriza. No intente esconderse porque lo que hace no es disimularlo con su pareja, sino consigo misma, y así evita el problema.
Le recomendamos que piense positivamente en su cuerpo, y que trate de enfocarse –al momento de la intimidad- en aquellas partes que sí le gustan. Puede consultar con un nutricionista las dudas acerca de su peso, y pedirle que la aconseje con su alimentación y ejercitación.
“Tengo celulitis, y estrías”
La imagen del cuerpo con estas afecciones se presenta en primer plano durante la etapa pre-sexual, y se acrecienta al momento de desnudarse. Muchas veces las mujeres necesitan apagar la luz para poder desnudarse. Una característica de este problema es “correr” a vestirse después del momento sexual, o levantarse de la cama con la sábana puesta.
Un primer paso
Para poder disfrutar sin apagar la luz empiece por aceptar su cuerpo, y reconocer su propia belleza, aunque no sea como la de las modelos. Intente conectarse con usted misma, y luego con su pareja: no sólo a nivel sexual sino también personal. Ponga su mente en blanco y disfrute de cada momento por el momento mismo. Tenga en cuenta que las consultas al flebólogo o al dermatólogo son más sencillas de lo que usted imagina, y el tratamiento aún más. No le tenga vergüenza al especialista, recuerde que él está para ayudarla.
"No me gustan mis senos”
Intenta esconderlos todo el tiempo, usando vestimenta sin escote, ni se saca la remera o el corpiño en la cama. Le cuesta aceptar sus pechos, porque antes no eran así, y cree que su pareja piensa lo mismo:“antes no eran así”.
Un primer paso
Debe saber que el tamaño de sus senos no garantiza el placer sexual. Intente descubrir lo hermoso de sus pechos. Si cambiaron, trate de reconocerlos en su cambio, y aceptarlos.
Unos consejos: acepte los piropos de su pareja, no lo hace por compromiso. Concéntrese en su cuerpo en sí y no solamente en una parte, y menos en aquella que la está afectando.
La medicina estética también le ofrece una solución: el implante de mamas.
“No me siento sexy”
Recae en la misma rutina sexual porque siente que “las otras cosas” no van con su personalidad. Usted sabe que la pareja necesita reencontrarse en nuevas cosas, pero le resulta difícil lograrlo porque lo intenta tímidamente, “sabiendo” que no va a funcionar.
Un primer paso
Ser sexy no es tener un cuerpo envidiable. La sensualidad sólo es posible cuando existe seguridad, autoestima y autoconocimiento interior y físico. Para poder animarse es necesario que se conozca, y que pierda el miedo. ¿Cómo hacerlo? Déle lugar a saberse inexperta, no lo vea como una carencia, sino como una apertura: hay muchas cosas nuevas por disfrutar. Comience de a poco, a su tiempo: no quiera practicar todo junto y de una sola vez, hay tiempo. Por ejemplo, un día puede usar nueva lencería, y a la semana siguiente sorprender a su pareja con un momento “no pautado”.
Cuál es tu complejo y qué esperas para vencerlo?


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