Dicen que el matrimonio ha pasado de moda, que es un cliché, que es la fiesta es tirar el dinero, y que la prueba de ello es que en el mundo, cada día que pasa, se casan menos parejas. Sin embargo, las mujeres seguimos soñando con el día de nuestra boda como hace cien años atrás.
Alentadas por las telenovelas, los cuentos de princesas y las tradiciones familiares muchas mujeres todavía sienten que el casamiento –de moda o no- es el símbolo del amor eterno en nuestras vidas.
Durante el siglo XIX, el matrimonio era un compromiso entre dos familias incrementar su patrimonio, darle un marco legal a la procreación y proteger sus intereses sociales. Más adelante, unos cien años después, un paso necesario para que una mujer (sin carrera, sin trabajo, sin medios económicos) se asegurara que un hombre proveedor se iba a hacer cargo de ella y los hijos que tuvieran.
Recién con las nuevas conquistas femeninas la mujer pudo independizarse del hombre económicamente, y ya no tuvo que casarse para subsistir, y apareció el matrimonio por amor. Ya no había que elegir a quien nos pudiera proteger o mantener, ni necesitábamos quien administrara nuestra herencia. Ahora buscábamos alguien que nos conmoviera, nos enamorara, que nos llegara al corazón.
Hay otros casos en los que el matrimonio es una obligación porque resulta que es la solución a todos los problemas y embarazos no deseados, si, así de estúpidos son algunos seres humanos.
Hoy se pueden tener hijos, propiedades en común e incluso una vida protegida dentro de un marco legal sin pisar un registro civil. Sin embargo, aunque menos, nos seguimos casando. ¿Por qué? ¿Para sentirnos seguras? ¿Por amor? ¿Para proteger nuestros derechos? ¿Por qué nos hace sentír más seguras? ¿Por mandatos sociales? ¿Por no quedarme en la percha? las preguntas llueven y las respuestas aún más.
Hay algunos motivos que ciertos o no, graciosos o no, iluminan un poco porque aún hoy las personas seguimos pensando en pasar por el altar, lo importante es estar segura del gran paso, mirar de frente al novio, analizarlo como es de enamorado y pensar si realmente quiero estar con este tipo hasta anciana y soportar sus quejas.
Y tú te quieres casar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario